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RED RED     
2001 - 2002

Largo 13,30 mts  Altura 2 mts
Centro Cultural Borges - CABA

Sin una sola palabra

      Una y otra vez se repiten las siluetas de dos muchachos gesticulando con sus manos. Uno pregunta ¿qué?; el otro, ¿cómo? Ambos usan el lenguaje de señas de los sordomudos. Cada silueta se ve desde el anverso y el reverso, derecha y cabeza abajo. Unidas por finos pero potentes hilos, todas juntas forman una red que se expande. Red - red , la obra que Mariela Farina presenta en este oportunidad, es un gran interrogante sobre la comunicación, un tema que aparece en sus pinturas desde hace algunos años. Ya en aquellos trabajos aparecían estos muchachitos planteando esa pregunta que puede convertirse en algo desesperado, ¿qué?. Red - red es un objeto casi artesanal, hecho en madera, pintado a mano, cortado con una caladora, unido pacientemente con aguja y tanza. Son siluetas de seres humanos y en la obra hay una marca de lo que fue hecho por una persona. No hay computadoras ni tecnología, sino más bien un énfasis en la humanidad. Pocos de los espectadores que vean esta instalación de pared sabrán lo que este gesto significa. Con el arte contemporáneo parece suceder algo muy semejante, algunas veces parece un sistema de signos que sólo unos pocos entendidos pueden captar. Y a esto apunta la obra de Mariela: a los diferentes sistemas de comunicación que unen a diferentes grupos humanos. Esos sistemas forman una gran red que une solo a aquellos que contiene y deja afuera a otros. Estamos rodeados de sistemas de comunicación que son destinados a unos pocos, aunque se crean destinados a muchos. Sólo aquel que conoce el código puede entrar al sistema, y el que no, será excluído.

      Ante tantos modos de comunicación no es vano recordar el episodio bíblico de la Torre de Babel. Fue ahí cuando se confundieron las lenguas y los hombres ya no pudieron entenderse. Pero ¿cuál fue la lengua única que hablaron antes de ser castigados por su soberbia? Era un Ursprache , un idioma primigenio con el que todos se entendían, mucho antes de la existencia de cualquier lengua. Algunos lo llamaban el lenguaje de los ángeles, porque era algo que trascendía el cuerpo, iba directamente al espíritu. Después de la Torre de Babel, ya no hubo Ursprache , solo centenares de lenguas. Se rompió la unidad y apareció lo múltiple. El número de lenguas o sistemas de comunicación fue elevándose a la enésima en forma de espiral ascendente; cada vez hubo (hay) más y más lenguajes y formas de vincularse. El sistema de comunicación que presenta Mariela es uno en un sinnúmero, el de los sordomudos. Y nos sentimos excluidos por no entender el gesto. Frente a Red – red uno se pregunta si habrá algún lenguaje que todos podamos entender, más allá de una codificación preestablecida. ¿Podremos reencontrar alguna vez el lenguaje que hablaban los hombres antes de levantar la Torre de Babel? Todas las siluetas de Red – red están unidas por un hilo casi invisible, esto es lo que sostiene a todo el conjunto. ¿Podremos los hombres de este milenio comenzar a trascender las particularidades de los lenguajes? La obra de Mariela plantea el gran interrogante: ¿se podrá alguna vez llegar al corazón del otro sin pronunciar una sola palabra, sin hacer un solo gesto?

                                                                                                                           Julio Sánchez                                                                                                            Curador

RED RED 
2004
Instalación 3 x 3 metros
Salón Nacional de Artes PlásticasNuevos medios y tecnologías
Palais de Glace

 

       Frente a la complejidad del fenómeno comunicativo, MarielaFarina nos relanza en esta instalación su inquietud sobre la aptitud o incapacidad de los seres humanos de incluir en la trama de significaciones que diariamente urdimos la totatlidad o parcialidad de sus voces.
      Particularmente esta red que nos ha tendido Mariela Farina está tejida a base de entrelazar alternadamente dos preguntas sobre esta cuestión. Simétricas parejas de interlocutores parecen apelar al lenguaje de señales de los sordomudos para interrogarse sobre el como y el que de la comunicación humana. Preguntas éstas que dispersadas por toda la superficie de la obra parecerían multiplicarse indefinidamente sin encontrar una respuesta donde poder anclarse.
    Sobre las intrincadas redes de comunicación, omnipresentes en nuestra vida cotidiana, Mariela ha dejado caer la firme sospecha según la cual la comunicación más que habilitarnos a una dimensión dialógica y polifónica, ha gestado una saturación tal de información, que todo lo profundo, extraño e indócil cae rendido ante la superficialidad y la asfixia de las redes.
      Aquellas voces disonantes o desafinadas, diseminadas en la infinitud de la red, ésas que la sordomudez social exilia del territorio de lo preestablecido, se transformaron en un lejano eco. Sin embargo, por más que la sociedad se empecine en tensar la urdimbre para asegurarse la univocidad, muchas de ellas logran escaparse por los intersticios, para reaparecer bajo la apariencia de sombras. Porque si bien la red forma sentidos, también debe resignarse a ceder una parte para ellos. Ahora, bajo el ropaje de la virtualidad, estas voces transformadas se nos presentan como testigos de la ambigüedad y versatilidad de la comunicación entre los seres humanos.

Rosana Tenze

Lic en Artes Visuales

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