Obras expuestas en La casa del escultor. 31 octubre 2026 a 30 noviembre 2026
Las formas del agua y la tierra: el arte como refugio y resitencia ambiental
1. Juego residual
Objeto electrónico interactivo (Molinillos con imanes de neodimio, sensores de proximidad, guante magnético, limaduras de hierro y viruta de crayón).
La pieza evoca las líneas y marcas que deja la creciente del río al retirarse: la acumulación de vegetación, sedimentos y los desechos del impacto antrópico. A través de un dispositivo performático y táctil, la interacción visibiliza la fricción entre fuerzas naturales y artificiales.
Aborda el desecho tecnológico no como una ruina extinta, sino como un estrato geológico del presente. El «juego» surge en la grieta donde el residuo técnico deja de cumplir su función industrial para ser reinscrito por la materia y la acción manual. En última instancia, la obra propone una metáfora sobre el ciclo de la materia, la ruina técnica y la fragilidad del equilibrio ambiental.
2. Cómo Funciona (La materialidad y la tecnología)
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El sistema dinámico: La obra utiliza las fuerzas de atracción y repulsión magnética para construir un sistema en permanente reorganización. Un conjunto de molinillos equipados con imanes gira variando su dirección y velocidad según la cercanía del público, estableciendo un primer campo electromagnético.
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La interacción: El espectador se coloca un guante imantado y, al aproximar la mano por encima de la mesa, irrumpe en el circuito.
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El resultado visual: Ese movimiento interrumpe el campo magnético y hace que las limaduras de hierro y las virutas de crayón sobre la superficie se desordenen, formando nuevos patrones y dibujos de color y hierro de manera aleatoria.
3. Ideas Clave y Relato Curatorial
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La tensión central: Expone la discrepancia entre el orden que intentamos imponer y el desorden aleatorio que provocamos en la naturaleza. El dispositivo pone en evidencia el deseo humano de controlar un sistema frente a los cambios imprevisibles que nuestras acciones desencadenan.
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El relato para el público:
«Nos invita a pensar en lo que el río deja en la orilla cuando baja la creciente: ramas, sedimentos, pero también basura y desechos que tiramos los humanos. El "juego" consiste en ver cómo intentamos controlar un sistema, pero al tocarlo generamos cambios que no podemos prever, remitiendo a problemáticas como la siembra intensiva o el desvío de los cursos de agua.»
4. Vínculo con Roberto Rosas
Del mismo modo que Roberto Rosas transformaba la chatarra y el hierro recuperado de la calle en guardianes de la naturaleza, Mariela toma el residuo técnico, el metal y los componentes electromagnéticos obsoletos para reflexionar sobre nuestro impacto en la tierra, mostrándonos que cada residuo que dejamos en el mundo deja una huella y una consecuencia.
2. Geografía sensible
Libro de artista. Registro gráfico y dibujo a escala.
La obra parte de una analogía conceptual entre la cresta papilar de la huella dactilar y el surco en la tierra: una tensión de escalas entre la biometría microscópica que define la identidad individual y el entramado social, afectivo y territorial que constituye la identidad colectiva. Concebido originalmente como el boceto para una intervención monumental sobre el paisaje, el libro desplegable sintetiza esa escala inalcanzable en un cuerpo finito y táctil.
El terreno familiar opera como un geosímbolo —«nuestro rincón en el mundo», al decir de Gastón Bachelard— que actúa como mediación entre el cuerpo y la exterioridad. Frente a un suelo marcado por la explotación o el monocultivo, el surco no busca recuperar la productividad material, sino transformarse en un principio imaginario de pertenencia, resistencia y archivo de arraigo.
2. Cómo Funciona (La materialidad y la forma)
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El formato: Es un libro de artista desplegable que funciona como un archivo íntimo y un registro gráfico a escala.
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La analogía visual: Al observar las crestas de una huella dactilar bajo el microscopio, su dibujo revela una coincidencia formal directa con los canales y surcos que el trabajo humano y las máquinas trazan en la tierra para sembrar o regar.
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La experiencia: El espectador despliega el libro y descubre cómo el cuerpo biológico y el paisaje exterior se pliegan en un mismo trazado, haciendo tangible que el territorio de origen forma parte de nuestra propia piel.
3. Ideas Clave y Relato Curatorial
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La tensión central: Relaciona la identidad personal (la huella digital, lo único e irrepetible) con la identidad colectiva (el territorio, el hogar y la historia familiar).
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El origen del proyecto: Nació de la idea de realizar una intervención gigante en la tierra surcando la forma de una huella dactilar. Al tratarse de una escala monumental difícil de concretar en un espacio institucional, el libro deviene la forma de contener esa inmensidad en un plano íntimo.
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El relato para el público / Guion directo:
«Este libro desplegable muestra una idea simple pero profunda: las líneas de la huella digital de nuestro dedo son idénticas a las marcas que deja la arada en el campo. Hay un juego de escalas donde la obra nos habla de lo que Gastón Bachelard llamaba "nuestro rincón en el mundo": la casa y el terreno de la infancia. Aunque una tierra haya modificado su capacidad productiva, no pierde la capacidad de darnos identidad, memoria y pertenencia.»
4. Vínculo con Roberto Rosas
Del mismo modo que Roberto Rosas eligió su entorno en Mendoza para construir su casa-taller y sentía que no podía crear lejos de su tierra porque el paisaje era una extensión de su propia visión del mundo, esta obra habla exactamente de eso: de cómo el territorio natal y la memoria del habitar se convierten en la prolongación de nuestro propio cuerpo.
3. Partitura: El río en clave de sol
Objeto sonoro e instalación lumínica (Traducción de datos hídricos, sistema de iluminación sincronizado y composición atonal, 1 min).
A partir de las mediciones registradas por la Prefectura Naval Argentina sobre la altura del río Uruguay en el puerto de Mocoretá (entre octubre de 2015 y enero de 2016), esta obra traduce el paradigma contemporáneo del big data en una experiencia poética y sensible. Frente a la sobreexposición de imágenes trágicas sobre las inundaciones, la pieza elude el espectáculo visual del desastre para ensayar una pregunta: ¿cómo suena la violencia del río cuando avanza y retrocede sobre la tierra?
Mediante un sistema de traducción donde los valores enteros determinan las notas musicales y los decimales definen su duración, el comportamiento estadístico de la cuenca se convierte en una composición atonal. Un objeto sonoro reproduce la melodía generada mientras una luz sincrónica recorre la curva gráfica de la creciente, transformando el registro cuantitativo del agua en una partitura de la memoria.
2. Cómo Funciona (La materialidad y la tecnología)
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La fuente de los datos: Toma las planillas oficiales de la Prefectura Naval Argentina correspondientes a la gran crecida del río Uruguay en el puerto de Mocoretá durante la temporada 2015-2016.
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El sistema de traducción: A través de un programa de música, se aplicó una regla de conversión: los números enteros se tradujeron a las notas musicales, mientras que los decimales dictaron la duración de cada figura.
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La instalación: La pieza combina un objeto sonoro que reproduce esa melodía atonal de un minuto de duración con un panel lumínico donde una luz va recorriendo de manera sincronizada la curva gráfica del pico de la inundación.
3. Ideas Clave y Relato Curatorial
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La tensión central: Convertir la estadística fría y el big data en poesía sonora, eludiendo la estética amarillista o sensacionalista de la catástrofe para apelar a la sensibilidad y a la memoria colectiva.
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El relato para el público / Guion directo:
«Lo que están escuchando acá no lo compuso un músico: es la voz directa del río durante una inundación. La artista tomó los datos de la altura del agua día por día y los transformó en notas musicales. Miren cómo la luz va siguiendo la línea del pico de la crecida mientras suena la melodía atonal. En lugar de mostrarnos imágenes tristes de la catástrofe, Mariela hace sonar al río para que sintamos el impacto de la creciente y el sufrimiento de las familias.»
4. Vínculo con Roberto Rosas
Del mismo modo que Roberto Rosas entendía el arte como una «herramienta ideológica» y una forma de defensa para alertar sobre la agresión al planeta, Mariela toma los datos cuantitativos de la crecida para denunciar de forma sensible, mediante la alarma sonora y la abstracción, la violencia y el dolor que provocan las alteraciones hídricas en el territorio.
4. Geografía Alerta
Objeto electrónico interactivo (Bordado en alambre de cobre sobre arpillera, sensores Hall, circuito LED y guante magnético).
Las líneas trazadas y bordadas en alambre de cobre sobre la arpillera reinterpretan los antiguos surcos y taipas que delimitaban el riego en los arrozales de la cuenca: marcas de una tierra desgastada por el monocultivo, los embalses y los ciclos climáticos. Del mismo modo en que el agricultor incide el terreno con la pala, la aguja traza sobre la tela un circuito de memoria sobre la pérdida de fertilidad del suelo.
A través de un guante imantado, la aproximación del espectador activa sensores Hall que alteran la iluminación LED, poniendo en evidencia la delgada frontera entre el habitar inherente a toda especie y el colonizar que transforma y elimina. La pieza confronta la ilusión de control antropocéntrico: en el intento de ordenar y explotar el entorno, la acción humana desencadena estados aleatorios incalculables que precipitan el caos. La experiencia estética invita así a asumir la falta de inocencia en nuestra relación con la naturaleza y a experimentar el arte como un lugar de reclamo y compromiso.
2. Cómo Funciona (La materialidad y la tecnología)
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El soporte material: Sobre una base de tela de arpillera, se despliegan líneas bordadas con alambre de cobre que simulan los canales y taipas de riego de los arrozales.
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El sistema electrónico: Integrados en la pieza se encuentran sensores magnéticos (sensores Hall) conectados a un circuito de luces LED.
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La interacción: El visitante se coloca un guante provisto de imanes y acerca la mano a la superficie. Al hacerlo, el campo magnético altera los sensores invisibles, haciendo que las luces LED cambien de color y visibilicen de forma lumínica el desequilibrio provocado por la presencia humana.
3. Ideas Clave y Relato Curatorial
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La tensión central: La diferencia radical entre habitar un lugar respetando su ecosistema y colonizarlo o explotarlo extractivamente hasta dejarlo inerte. Demuestra que no existe la neutralidad en nuestra presencia sobre el territorio.
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El relato para el público / Guion directo:
«En esta obra vemos líneas de alambre de cobre bordadas sobre arpillera, que imitan los canales de riego de los campos de arroz. Al ponerse el guante e interactuar, las luces cambian de color, mostrando cómo una tierra fértil se altera por el uso intensivo. Es una señal de alarma que nos invita a sentir cómo la sola presencia humana puede desestabilizar un sistema. Nos recuerda que no somos los dueños de la tierra, sino parte de ella.»
4. Vínculo con Roberto Rosas
Esta es la pieza que de manera más directa dialoga con el famoso «espantahombres» de Roberto Rosas. Así como Rosas ideó esculturas e intervenciones para infundir respeto, señalar la falta de inocencia del ser humano y poner un freno a la agresión contra la naturaleza y las aves, Mariela crea este circuito interactivo para confrontar al visitante y hacerle experimentar en sus propias manos el poder de alterar el entorno y encender la señal de alerta.
5. Diálogo con el río
Videoarte e instalación. Registro de performance y video-poema.
La obra surge a partir del análisis cartográfico de los mapas de la cuenca, donde los trazos y las líneas de las orillas del río se transforman en una caligrafía propia que la artista utiliza para componer un poema dedicado a su padre. En la performance registrada en el video, estos escritos son arrojados al agua: un gesto a la vez íntimo e irónico que intenta infructuosamente marcar límites frente a la devastación institucional, burocrática y extractiva del paisaje.
La pieza explora la pérdida, la memoria sumergida y la impotencia de contener la naturaleza frente al avance de la infraestructura técnica y energética. Es un acto de resistencia poética que enfrenta el dolor del desarraigo con la fugacidad de la escritura sobre la corriente.
2. Cómo Funciona (La materialidad y el formato)
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El soporte visual y poético: Es una pieza de videoarte que documenta una performance en el territorio fluvial.
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El proceso de escritura: Las líneas de los mapas y los márgenes del río se traducen en un sistema de caligrafía manual con el cual se redacta un poema dedicado a la figura paterna y al paisaje de la infancia.
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La acción performática: En el transcurso de la obra, los papeles escritos son liberados sobre el agua, siendo devorados y arrastrados por la corriente. El registro audiovisual captura ese diálogo efímero entre el trazo humano y la fuerza incontrolable del río.
3. Ideas Clave y Relato Curatorial
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La tensión central: El intento humano por demarcar, ordenar o contener el territorio frente a la inmensidad de la catástrofe ambiental y la desidia burocrática/institucional. El desajuste entre la fragilidad de la palabra escrita y la violencia de la infraestructura.
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El relato para el público / Guion directo:
«Esta obra es un videoarte que nace de mirar los mapas antiguos de la cuenca y ver cómo las orillas del río parecen una escritura. La artista escribió un poema dedicado a su padre usando esa caligrafía de la tierra, y en el video la vemos arrojar esos papeles al agua. Es un gesto poético pero también desesperado: intentar ponerle un límite o una marca a un río que ya ha sido profundamente alterado por las represas y el abandono oficial. Nos habla de la memoria, de lo que se pierde bajo el agua y de la imposibilidad de dominar a la naturaleza.»
4. Vínculo con Roberto Rosas
Así como Roberto Rosas elaboraba sus esculturas de metal como tótems protectores frente a la agresión del entorno, buscando fijar una presencia inquebrantable en el territorio mendocino, Mariela acude aquí a la acción performática y a la escritura poética para interpelar la ausencia. Ambas poéticas comparten la necesidad de erigirse como un testimonio afectivo y político frente a la vulnerabilidad del paisaje.
6. Mocoretá
Instalación (Esculturas en impresión 3D, archivo de audio y estructura vertical de acumulación gráfica).
En continuidad con la investigación sobre la traducción de datos hídricos, Mocoretá traslada las estadísticas del comportamiento fluvial al volumen tridimensional. La obra toma como base el gráfico radial —habitualmente utilizado para comparar múltiples variables a lo largo de ejes independientes— y lo proyecta sobre un eje vertical. Al acumular estas estructuras poligonales en el espacio, las variaciones de profundidad y caudal provocadas por las represas hidroeléctricas adquieren una consistencia física, convirtiendo el dato estadístico en una topografía escultórica.
Esta espacialización se trama con el archivo sonoro de la región: la emisión de la radio rural que desde la década de 1970 transmite a diario los «telegramas de radio» con las mediciones del río Uruguay. La voz del locutor da cuerpo al dato técnico, inscribiendo el registro cuantitativo en el entramado cotidiano, productivo y afectivo de los pobladores. Entre la precisión de la escultura digital y el pulso de la memoria sonora, la pieza expone las transformaciones de un paisaje donde la infraestructura técnica ha reconfigurado para siempre la profundidad de las aguas.
2. Cómo Funciona (La materialidad y la tecnología)
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Las esculturas 3D: Para generar las formas, la artista tomó los gráficos radiales de la altura del río en distintos puertos y los apiló uno sobre otro en un programa digital. Al pasarlo por la impresora 3D, esos datos estadísticos se materializaron en torres y relieves escultóricos sólidos.
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El archivo sonoro: La instalación se acompaña de un audio real de la radio rural que, desde los años 70, transmite diariamente al mediodía los partes con la altura exacta del río para los pobladores y productores del campo.
3. Ideas Clave y Relato Curatorial
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La tensión central: Darle cuerpo, volumen y afectividad a los datos fríos del río, uniendo la precisión de la tecnología contemporánea con la memoria sonora e identitaria de una comunidad rural.
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El relato para el público / Guion directo:
«Estas esculturas parecen formas orgánicas o torres, pero en realidad son gráficos de la altura del río traídos a tres dimensiones mediante la impresión 3D. Lo que escuchan de fondo es el reporte real de la radio que en el campo se escucha todos los mediodías a las 12. Para la gente que vive ahí, esos números significan saber si van a poder trabajar o si hay peligro de inundación. La obra junta la modernidad digital con la voz cotidiana y la memoria afectiva de la zona.»
4. Vínculo con Roberto Rosas
Del mismo modo en que Roberto Rosas traía los elementos de la naturaleza a su taller y les daba forma sólida a sus inquietudes ecológicas a través del ensamblaje y el hierro, Mariela toma la vida del río y la radio del campo para conferirles consistencia física mediante la impresora 3D. Ambos artistas logran que la escultura contemporánea se convierta en un vehículo para revalorizar el territorio y la vida rural.
Las formas del agua y la tierra: El arte como refugio y resistencia ambiental
La ciencia le puso nombre a la "ecología" en el siglo XIX, pero la conciencia de la devastación no llegó al arte por un descubrimiento teórico, sino por el dolor evidente del territorio. Los artistas que vamos a repasar hoy —algunos muy difundidos internacionalmente, otros trabajando desde la escala local o federal— no pretenden tener la solución a una destrucción que lamentablemente no se detiene. Lo que hacen es usar la práctica artística como una trinchera para pensar, para visibilizar lo que la prisa económica quiere ocultar y para devolverle la voz a lo que estamos destruyendo.
​Desde la siembra de trigo de Agnes Denes en los 70 hasta los robots glaciares de Fargas, pasando por el hierro protector de Roberto Rosas en esta misma casa, los artistas hemos intentado lo mismo: evitar la ceguera.
Sabemos que una escultura, un video o un libro de artista no van a detener por sí solos la contaminación de una cuenca ni el avance de una represa. Pero en un mundo que avanza de manera imprudente y ciega, el arte cumple una función vital: nos detiene, nos obliga a mirar y nos impide olvidar. Roberto Rosas convirtió este taller en un refugio de resistencia ecológica, y con «Mi cielo es mi tierra» buscamos mantener encendida esa misma memoria: recordar que la tierra y el río no son recursos a nuestra disposición, sino el lugar al que pertenecemos.
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Recorrido cronológico: Historia del arte, leyes y conciencia ecológica
El concepto de «ecología» como término científico nace en 1866 con Ernst Haeckel, pero la conciencia ecológica contemporánea y el Arte Ecológico irrumpen con fuerza a finales de la década de 1960 y principios de los 70, impulsados por hitos globales.
Década de 1970: Del lienzo al territorio y el nacimiento de la alerta
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El contexto y los hitos globales: La primera celebración del Día de la Tierra (1970) y la publicación del informe Los límites del crecimiento (1972) del Club de Roma marcaron el inicio del movimiento ecologista moderno.
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Hito Global (Arte): Agnes Denes (1982 / inicios en los 70) — Wheatfield: A Confrontation. Sembrar trigo frente a Wall Street para confrontar el dinero abstracto con la tierra real.
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Hito Argentino: Nicolás García Uriburu (1968 - 1970s). Su famosa coloración del Gran Canal de Venecia y sus intervenciones en los ríos de Buenos Aires con fluoresceína para hacer visible la contaminación invisible.
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Conexión: En esta misma época, Roberto Rosas empieza a moldear su casa-taller en El Bermejo como una trinchera verde frente al avance urbano.
Década de 1980: La regeneración y el residuo industrial
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El contexto: La crisis industrial, la contaminación por metales pesados y el fantasma de los desastres químicos. El arte empieza a trabajar con la materia de la propia crisis.
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Hito Global (Arte): Mel Chin — Revival Field (1991, concebido en los 80), utilizando plantas hiperacumuladoras para limpiar suelos industriales. Y El Anatsui, transformando la chatarra y los metales en soberanía cultural.
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Conexión: Roberto Rosas consolida su trabajo con la chatarra de hierro, transformando el desecho en seres protectores y proyectando su "espantahombres".
Década de 1990: El agua, la huella humana y lo efímero
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El contexto: Cumbres Mundiales de la Tierra (Río 92). Se establecen los pilares del derecho ambiental internacional (CMNUCC, CDB, Agenda 21) y se abren los debates sobre la geopolítica del agua dulce y las futuras cumbres climáticas (Protocolo de Kioto en 1997).
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Hito Global (Arte): Song Dong (1995) — Writing Diary with Water. Escribir diarios con agua sobre piedras, viendo cómo se evapora sin dejar huella material, reflexionando sobre la impermanencia.
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Hito Argentino / Federal: Joaquín Fargas (fines de los 90 - 2000s) inicia sus cruces entre arte, ciencia y tecnología.
Década de 2000 a la actualidad: El dato sensible, la tecnología y la memoria del agua
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El contexto: El calentamiento global innegable, la era del Big Data, las represas monumentales, el monocultivo y las recientes cumbres globales (como la COP30 en Belém). El arte incorpora la robótica, los datos científicos y los laboratorios botánicos.
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Hito Global (Arte): Janet Laurence y sus "laboratorios de curación" e instalaciones-gabinete donde archiva especies amenazadas. Y Joaquín Fargas con Glaciator en la Antártida.
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Llegada al presente (Tu propuesta en la Casa del Escultor): Mariela Farina — Mi cielo es mi tierra.
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Mocoretá y Partitura: Traducen los datos oficiales de creciente e inundación del río en música atonal y forma sólida (escultura 3D).
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Geografía Alerta y Juego Residual: Usan sensores, alambre de cobre y magnetismo para mostrar la fragilidad de los canales de riego y la huella técnica.
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Diálogo con el río: Retoma el gesto poético de arrojar la caligrafía del río al agua para reclamar por las tierras inundadas por las represas.
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